Ayotzinapa, cinco años y no cierra la herida ¡¡¡

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Damián Aguilar, es estudiante de cuarto grado en la Escuela Normal Rural, Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, y estuvo presente en el Primer Congreso de Escuelas Normales Rurales, que se realizó en Baja California Sur. El ambiente se tornaba hermético, pues estas instituciones siempre han estado involucradas en temas trascendentales para la educación e historia del país. Por tanto, pensé no aceptaría la entrevista. Aproveché un receso y le dije si lo podía entrevistar, aceptó, con la condición de que fuera solamente audio, y empezó diciendo que estaban ahí, para la convergencia entre la comunidad normalista,  la permanencia y la ratificación de las Escuelas Normales Rurales. A Damián le fluyen las palabras, habla como un líder estudiantil y aseguró, “Veníamos con un proyecto ya trabajado, para las diferentes rúbricas que se presentarán en esta convergencia, tratamos de dar puntos de opinión en coacción con los maestros de la institución para establecer una ruta de mejora a este proyecto que representan las Normales Rurales desde hace ya bastante tiempo, y como Federación, hace 84 años que está funcionando y queremos que se consolide y haga más fuerte”.

Hace una pausa y me da la oportunidad de preguntarle, ¿Qué representan en este tiempo de cambio las Normales Rurales y principalmente la de Ayotzinapa?

Damián con mucho temple dice que “El papel de toda Normal rural es proveer a México y a sus comunidades rurales, de maestros preparados para esos contextos que implican niveles de marginación, niveles de analfabetismo, donde las carencias en infraestructura, las carencias que sufren las mismas comunidades hacen difícil que se forme una cultura de la educación y se deje de lado a este enorme grupo de la población, como lo señala el Artículo Tercero de la Constitución, que la educación tiene que ser completa y se tiene que llevar hasta los lugares más lejanos del país”. Apunta, hace una pausa, y levanta la mano para darle fuerza a sus palabras, indicando que, “Ese es el factor esencial de toda Escuela Normal Rural, llegar a completar ese proyecto. Y la Normal de Ayotzinapa, está más comprometida que nunca al pasar de los años, pues mientras algunas instituciones se debilitan, Ayotzinapa va creciendo tratando de adaptarse a los nuevos retos de la sociedad”.

Aproveché que Damián se apersonó del tema y le pregunté ¿ Ha sido un antes y un después la desaparición de los 43 compañeros para la Normal de Ayotzinapa?

Hace un gesto entre frustración y enojo y apunta,  “Un antes y un después en la historia de México.

Eso es indiscutible porque la agresión contra los estudiantes siempre se había reflejado, es la forma en que el Estado maneja el diálogo hacia los estudiantes, violencia, represión, la infiltración en las organizaciones estudiantiles como es la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), una de las más añejas que existe”. Reitera que “Es un antes y un después en la historia de México. Disfruta un pausa y luego dice, “Haciendo memoria, el 12 de diciembre del 2011, ocurrió un hecho que devastó a la Normal  “Raúl Isidro Burgos”, el asesinato de dos compañeros por parte de fuerzas policiacas del Estado de Guerrero y también por fuerzas de la misma federación en la Autopista del Sol, durante un acto de protesta para salvaguardar la permanencia de la institución. Y esto ocurrió a cargo del entonces Gobernador, Ángel Eladio Aguirre Rivero. Tres años después en el año 2014, el 26 de septiembre, aun siendo él mandatario estatal, se dan los ataques en contra de estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, donde una serie de irregularidades crearon todo este parte aguas por encubrir lo que verdaderamente había pasado, la verdad histórica, que fue orquestada por las autoridades de la PGR y Fiscalía del mismo Estado, los cuales formaron parte de una mentira histórica, que se les quiso vender a las familias de los 43 afectados, pero que gracias al apoyo de la misma ciudadanía que ya está harta de tantos abusos, de tanta violencia y sobre todo de tanta corrupción del gobierno de Enrique Peña Nieto, se logró mantener vivo el movimiento para esclarecer los hechos que ocurrieron el 26 de septiembre y la madrugada del 27, en donde querían omitir la participación del Ejercito Mexicano, de la Policía Federal, Policía Ministerial y la Policía del municipio de Iguala, Guerrero, algo que se probaría tiempo después gracias a los expertos en la materia que vinieron a investigar este caso de violación a los derechos humanos, este caso grave que es un antes y un después en la historia de México”.

Damián Aguilar respira, con la mirada fija a ningún punto. Le pregunto, ¿Qué fue lo que sucedió con los estudiantes de Ayotzinapa ?

El futuro docente con la boca reseca sube el tono y me dice “La madrugada del 27 de septiembre, alumnos de la Normal Raúl Isidro Burgos, habían salido a una actividad de recolección de víveres sustanciales para la marcha del 2 de octubre que se llevaría al cabo en la Ciudad de México, en la conmemoración de los hechos violentos del 68, pero no contaban que el narco estado, coludido con organizaciones criminales, tenían en mente no permitirlo. En estos hechos, el 27 Batallón de Infantería, que se encuentra en la ciudad de Iguala, agredieron sin ningún respeto a la vida de estudiantes, los agredieron con balas, incluso los compañeros gritaban que eran estudiantes, que no tenían ningún tipo de armas, y que si los debían arrestar, pues que los arrestaran pero que no necesitaban ser agredidos con armas de fuego”. Aguilar le da vuelta a sus pensamientos y destaca que los hechos violentos empezaron la noche del 26 para seguir la madrugada del 27, dejando sin vida a dos compañeros en un sitio, Julio César Ramírez Nava y Daniel Solís Gallardo, a quien cerca del Batallón de Iguala, se le encontró con el rostro desollado, le quitaron la piel, en un acto de tortura, que marcó un antecedente jamás antes visto en contra de los normalistas. A partir de ese acto se suscitó otro, pero en persecución de los compañeros quienes intentaban salir de la ciudad, estos fueron perseguidos por autoridades policiacas”. Frunciendo el ceño aseguró que,  “A quienes lograron arrestar, no se les ha vuelto a ver, los desaparecieron en colaboración con las fuerzas municipales de Huitzuco, muy cercano a Iguala. Se llevó a cabo una gran movilización de patrullas y agentes policiacos, quienes orquestaron todo este ataque. Algunas fuerzas policiacas dicen no haber tenido acción, pero por su omisión se dio está masacre.

Lamento es lo que refleja Damián en su rostro, no dejo que se adentre en sus pensamientos y le señalo, se dice que los estudiantes se equivocaron y tomaron dos autobuses que transportaban droga y eso desató el conflicto y sus consecuencias.

Él, primero asienta con la cabeza, luego responde, ”ésta es una posible línea de investigación que hasta ahora los padres han mantenido vigente, hay que reconocer que el movimiento por la aparición de sus hijos, los padres lo han sabido llevar, que esto no se olvide, que no sea un acto que después de años, como lo fue la matanza de Tlatelolco sea reconocido y que sólo pidan disculpas. Ellos quieren verdad y justicia. Y esa es una de las líneas de investigación del por qué del ataque de los normalistas. El cargamento. posiblemente escondido en uno de los autobuses que los compañeros abordaron, es una teoría que está muy presente para los padres. Porque no se entiende de qué otra manera, la policía municipal, el ejército, el narco estado, hayan permitido semejante bajeza.

El tiempo se me acababa, Damián tenía que regresar los trabajos. Dos últimas preguntas le dije. ¿Cuál fue la postura de las autoridades educativas?

Nunca mostraron una postura de apoyo, -respondió el estudiante-, “ellos tenían como consigna reconocer la verdad histórica que orquestó Murillo Karam, trataban de reconocer que eso fue lo que pasó, y estuvieron a punto de lograrlo si no es por este grupo de expertos interdisciplinarios de la CIDH, que llegó a desmentir todas las pruebas falsas que habían impuesto por la misma PGR, los testimonios falsos que fueron realizados con tortura para darle sustento a su verdad, de que los estudiantes habían sido quemados la madrugada del 27 en el basurero de Cocula, algo que los expertos científicamente desmintieron, pues no había manera de que no quedaran los cuerpos o parte de ellos. Siendo que se probó que esa noche llovió y que un incendio de esas proporciones no podía durar para que eso se pudiera dar”, señaló.

¿Está infiltrado el crimen organizado en las Escuelas Rurales, utilizando a los estudiantes para sus fines ?

Los estudiantes normalistas no somos un grupo de choque, somos consientes de las injusticias que vive la gente día a día en el país. Los jóvenes desaparecidos y los que estamos ahora en la institución somos como cualquier persona, venimos de lugares donde se tienen las mismas condiciones de vida que muchos lugares del país, con carencias. Somos jóvenes con motivación y ganas de salir adelante por méritos propios y con las ganas de tener un futuro mejor y que el país progrese, esa es nuestra mentalidad, en ningún momento nosotros servimos a otros fines. Cualquier persona lo puede comprobar dentro de la institución. Ante lo injusto lo justo es protestar, nunca realizamos acciones que perjudiquen a la sociedad, eso es a lo que el gobierno no le conviene, que haya esta movilización, esta organización en jóvenes que tienen ideas tan firmes, que pelean y luchan por objetivos y causas justas. Ayotzinapa lo demuestra día a día, no tenemos esa apatía, ese conformismo que en su mayoría son corruptos y buscan beneficios solamente para ellos y permiten que la pobreza crezca, somos la piedra en el zapato de ese sistema que no permite avanzar. Ayotzinapa es cuna de formadores del pueblo y ese es el ideal que ha permanecido por 94 años.

Sin decir palabras quedamos de acuerdo para que este fuera el final de la entrevista, Damián se retiró dejando un olor a sufrimiento, a frustración, pero sobre todo, a sed de justicia.

 

Luis Miguel Aragón.

 

 

 

 

 

 

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